Una novela de Jacinto Larioja
Las tres y veinte de la madrugada. En una cochería, cuatro hombres velan a uno de los suyos. Uno sabe la hora sin mirar el reloj y la mira igual. Otro no suelta el teléfono. Otro aguanta las ganas de reírse. Otro jura que hace años que no llora.
Una semana antes eran cinco, en la mesa de los viernes, discutiendo por un gol errado hace más de cuarenta años.
Se conocen de memoria. O eso creen.
Jacinto Larioja es un escritor amateur, un observador profesional, un producto de la imaginación. Esta es su primera novela.
Capítulo 1 · La peña
Jorge
—Por la amistad —proclama Juan, levantando su copa, a los gritos—. Pero, ante todo, por lo único que importa en esta vida: ¡la guita!
Se ríe de su propio chiste antes de que nadie más lo festeje. Una carcajada rasposa y seca que termina en esa tos de siempre. Se golpea el pecho con el puño, como si eso ayudara. Ya nadie le dice nada.
Se termina la semana, al menos para la mayoría. Mañana yo trabajo medio día, como todos los sábados de mi vida. Hace ya varios años que Hugo se sienta con nosotros, teléfono en mano, desde que dejó de atendernos como dueño y pasó a ser uno más de la mesa. Pagamos la cuenta entre los cinco, al costo. Menos mal, porque José anda siempre pelado, y Hugo tiene más propiedades que el aloe vera.
—¿Cuánto hace que estamos viniendo acá? —pregunta Juan.
—¿Acá?
—Sí, acá.
Hugo mira alrededor, como si fuera a encontrar la respuesta en las paredes.
—No sé.
—Vos sabés todo, Jorge.
—No sé todo.
—Un montón —dice Hugo—. Hace un montón.
—De eso no se acuerda nadie. Ahora, del gol, nos acordamos todos —dice Juan, y ya sé para dónde va esto.
—No empieces.
Sigue en el libro. Cómo llega un ejemplar
Cinco lugares. Nadie en la cabecera.
Jorge
Farmacéutico
Trabaja en la misma farmacia hace veintidós años. Cuenta todo.
Hugo
Dueño del bar
Hace años dejó de atenderlos y pasó a sentarse con ellos. Tiene más propiedades que el aloe vera.
José
Profesor de tango
Da clases en un club de barrio, más por cara dura que por profesión. Llega siempre tarde y sin un mango.
Juan
Ex gerente de producción
Tose, protesta y discute todo. Prometió pagar una ronda si Boca ganaba la Libertadores. Boca ganó.
Miguel
Jardinero
Hermano menor de Jorge. Llega oliendo a pasto y a perro mojado. Pide un jugo de no sé qué.
Nunca las escribió nadie. Las saben todos.
1.Los viernes, en el bar de Hugo.
2.Se paga entre los cinco, al costo.
3.Hugo ya no atiende. Se sienta.
4.A la moza nueva hay que decirle quién toma qué. Todavía.
5.Para José, la hora de llegada es una sugerencia.
6.Miguel pide jugo. Nadie pregunta de qué.
7.Del gol de Jorge no se habla. Se habla igual.
8.La ronda de Juan se sigue debiendo.
9.En el viaje de egresados, el que vomitó detrás de la cortina fue otro. Lo jura Juan.
Y la única que nadie rompe: se habla de cualquier cosa menos de lo que importa.
«Si este libro llegó a tus manos, alguien pensó en vos. Si te gusta, pasáselo a alguien en quien hayas pensado mientras lo leías.»
Jacinto Larioja
Esta novela (por ahora) no se compra. Te llega. Hay cincuenta ejemplares numerados, y a nadie le cobraron el suyo. Se los dieron a gente elegida, y cada uno lo pasa a otra persona en quien pensó mientras lo leía.
Si todavía no te llegó, podés leer el comienzo y escuchar la novela acá mismo.
Si ya te llegó y no te querés desprender de tu ejemplar, pedime la versión digital y regalá eso. Escribime.
Contesta Jacinto Larioja.
No. Soy inventado, mi único lugar es la tapa. La novela, en cambio, existe, y eso es lo que importa.
Un gran equipo: una persona, unos agentes virtuales y yo. Él prefiere que no se sepa, y voy a respetar su voluntad.
Existen en el libro, que no es poco. Ninguno es una persona real entera. Son pedacitos de mucha gente, vista, vivida e inventada.
No: la escribió una persona, y la corrección y la edición del texto se hicieron con inteligencia artificial. De los tres del equipo, yo soy el que menos trabaja.
Eso es, justamente, lo que no se dice en la mesa.
Si fuera para vender libros, sería la peor de la historia: cincuenta ejemplares dando vueltas, y a nadie le cobraron el suyo. Lo que a mí me interesa es el cheque de Netflix.
Si te gustó y querés contármelo, escribime. No hace falta que me digas quién sos. Leo todo y me gusta responder, sin apuro.
[email protected]No pido plata ni datos, nunca. Si alguien te los pide en mi nombre, no soy yo.
Jacinto Larioja
Los únicos canales de este libro